miércoles, 27 de junio de 2012

El final de "Relaciones peligrosas"

"Miranda" y "Mauricio" tuvieron su final feliz.

Se acabó Relaciones peligrosas, una telenovela que seguí muy atentamente desde el principio y sobre la cual escribí varios artículos (aquí, aquí, aquí y aquí). Los primeros episodios me causaron muy buena impresión por su atrevimiento tanto narrativo como estético. Luego, no me disgustaron los cambios en las tramas provocados por el bajo rating. Alabé a los guionistas, comandados por Roberto Stopello, por su labor al hacer que la transición entre las etapas fuera sutil y gradual. Ahora, ya vistos todos los capítulos, lo volvería a hacer por no dejar ningún cabo suelto a pesar del final precipitado que tuvo la telenovela.

¿Es Relaciones peligrosas la mejor telenovela que he visto en mi vida? No. Pero también está muy lejos de ser la peor. Me gustó mucho la idea inicial por ser novedosa y atrevida, sobre todo para el mercado hispano de los Estados Unidos. Paradójicamente, es posible que ese triunfo estético y dramatúrgico inicial haya sido el responsable de la tibia recepción por parte de un público acostumbrado a telenovelas tradicionales mexicanas. Por eso me pareció lógico el cambio de rumbo de la historia y hasta me gustó cómo lo plantearon. Disfruté mucho de la obsesión enfermiza de "Olivia" con "Mauricio" o de las maldades de "Julia" y "Gilberto" dignas de una caricatura de la Warner (ambos pero, sobre todo "Julia", personajes tragicómicos). Hasta el mismísimo capítulo final hubo muchas cosas con las que me divertí. 

Lo que no me gustó tanto fue que el final fuera tan precipitado. No sólo porque la velocidad en que se resolvieron muchas tramas fuera excesiva sino porque la redención de varios de los personajes fue tan de repente e injustificada que quedó difícilmente creíble (pienso en "Elisabeth" o "Ana", por ejemplo, quienes pasaron de villanas a corderitos en un abrir y cerrar de ojos). Muchas de las tramas que a mí me interesaban y que hubieran dado mucho juego se resolvieron demasiado rápido para mi gusto. El ascenso a la fama de "Julia"; el matrimonio por conveniencia entre "Nora" y "Diego", ambos poniéndose los cuernos con sus respectivos amantes "Sebastián" y "Alejandro"; la estancia en la cárcel de "Miranda"; etc. hubieran dado casi para telenovelas enteras.

En varios aspectos Relaciones peligrosas quedará en mi memoria como la telenovela del “what if…” Un grandísimo potencial dramatúrgico que espero no caiga en el olvido y que, ojalá, volvamos a ver en otras producciones de Telemundo en un futuro próximo.

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